El momento de Primero Justicia Carlos Memo Arocha Los venezolanos somos testigos del mayor y más irresponsable atentado contra las instituciones existentes en nuestro país. Lo que con tanto esfuerzo se construyó en Venezuela desde el punto de vista del Estado de Derecho y lo que podría entenderse como la vida civilizada de los venezolanos ha sido paralizado o desmontado. Sobra decir, que esta lamentable historia se inició antes de que asumiera la conducción del Estado quienes hoy gobiernan. Fue un lento proceso de abuso de poder, de no hacer respetar las leyes, de observar como la calidad de vida de los venezolanos se deterioraba, que culminó con el encumbramiento de aquellos que en lugar de ofrecernos progreso e institucionalidad, nos presentaban la ruptura de todo el orden establecido como la solución a nuestros males como sociedad.
Desde la implantación de la mal llamada revolución, cada día ha sido mas sorprendente que el anterior. Hoy ya es casi normal leer noticias sobre las estrechas relaciones entre nuestros gobernantes y el terrorismo internacional, sobre el uso indebido de los recursos públicos para el financiamiento de las mafias políticas oficiales, sobre la destrucci de nuestra industria petrolera, sobre el alineamiento de Venezuela con intereses internacionales contrarios a nuestra cultura y valores, sobre el incremento de la violencia política; paralelamente al abandono de la acción pública para afrontar los problemas reales de nuestra población: la salud, la educación, la seguridad ciudadana, la seguridad social, el desempleo, el crecimiento económico y un largo etcetera.
Las familias venezolanas son las más afectadas. La gente no sólo vive peor, sino que no siente que existan posibilidades de mejorar en su futuro cercano. Hay desesperanza. Se desmontó el orden institucional, no hay separación ni control entre los poderes públicos. Todos los altos funcionarios que dominan el poder nacional del Estado responden ciegamente a los caprichos del "jefe". Los partidos tradicionales se agotaron. No se perciben con facilidad opciones de cambio, a pesar de que el ciudadano común en los estudios de opinión se manifiesta mayoritariamente contrario a este "despelote" generalizado.
Frente a este panorama desalentador, Primero Justicia ha dado un paso al frente para asumir una gran responsabilidad: ser la opción, la alternativa para reconstruir al país. Labor nada fácil ni atractiva a simple vista, pero necesaria por nuestro futuro y el de nuestros hijos. Así lo ha entendido el país. Cambiar la forma de hacer política y evitar los enfrentamientos estériles entre aspirantes a caudillos, para construir una institución partidista sólida que sea la herramienta fundamental para que, aglutinando a las mayorías democráticas, formemos un país desde los escombros que deja el desgobierno actual. Llegó el momento de Primero Justicia.
Desde todos los rincones del país, estamos trabajando como organizacion seria para consolidar la primera referencia política nacional. Hacer un partido político que se preocupe por la gente y por el bienestar de la gente. Dejar a un lado el discurso oficial actual del odio y la separación entre venezolanos para que entre todos hagamos a la nueva Venezuela. Una Venezuela que entre definitivamente en el siglo XXI aprovechando sus recursos, sus potencialidades y su gente al máximo. En esto estamos en Primero Justicia, te invitamos a compartir con nosotros ese reto! 12 de Septiembre del 2005 |